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Ética y política / José Luis L. Aranguren

by Aranguren, José Luis L.
Material type: materialTypeLabelBookSeries: Biblioteca de Política, Economía y Sociología ; 1.Publisher: Barcelona : Orbis c1985Description: 255 p. ; 21 cm.ISBN: 84-7530-909-7.Subject(s): FILOSOFÍA POLÍTICA | ÉTICA | CIENCIAS POLÍTICASDDC classification: 172.4
Contents:
Prólogo. Posiblidad de la relación entre la ética y la política. La realidad de la política. La cuestionabilidad moral de la política. El realismo político. La repulsa de la política. Lo Etico en la política vivido como imposibilidad trágica. La constitutiva problematicidad de lo ético en la política, vivida dramáticamente. Los modos posibles de la relación entre la ética y la política. La vía democrática de Rousseau. El problema de la democracia. El acceso desde la ética social a la política. la ética social de Sartre. Construcción desde el estado, de una eticidad político social. Eticidad negativa del Estado. Eticidad positiva del Estado. Etica de la Aliedad
Summary: El título del presente ensayo expresa claramente el objetivo del autor que no es otro que buscar una síntesis entre el ideal ético y la realidad política englobadas ambas en el concepto de eticidad. Previamente estudia las complejas relaciones históricas de la política con la ética, entendida esta última no como individual sino en su dimensión social. Unas relaciones que oscilan entre dos extremos; desde el realismo político (“el fin justifica los medios”) hasta la ética apolítica propia de la burguesía liberal que propugna una moral privada y reducción de la política al mínimo. Se analizan también los ejemplos prácticos que ilustran el intento de moralizar la política como forma de control del poder político; la división de poderes de Montesquieu que intenta preservar la libertad individual, el contrato social de Rousseau que tiende a la democracia y la soberanía popular, o la ética social marxista centrada en la conciencia de clase. Aranguren propone que las complejas relaciones ético-políticas deben de estar presididas por la alteridad, una especie de religioso amor al prójimo pero en sentido laico, es decir, una justicia social inspirada en el hecho de superar el egoísmo y ponernos en el lugar del otro (alter ego). Para el autor el Estado debe tender hacia la aliedad, un concepto que implica institucionalizar la moral en la política. Entiende el autor que sin una buena base económica es imposible la democracia, que la importancia creciente de la economía predomina sobre la ideología política y que el estado social del bienestar tiene sus limitaciones porque en aras del utilitarismo tiende a manipular la información política y convertir al ciudadano en un productor y consumidor sin opinión, que tiende al materialismo. Como forma de superación propone el estado de justicia social que concreta en un Estado que, mediante mecanismos reguladores, controle los abusos del libre mercado (democratización económica y social); que fomente los servicios públicos frente al consumo privado y promueva la salud, la instrucción y los servicios de protección social; que convierta los medios de comunicación en un servicio público que sirva no para manipular al ciudadano sino para informarle y formarle en su opinión. Se puede objetar que estos argumentos son en parte los propios de la socialdemocracia que triunfaron en los países escandinavos y no tanto en otras naciones, pero debe destacarse el carácter innovador que tuvieron si el ensayo “Ética y política” se sitúa en sus coordenadas precisas de tiempo y espacio, la España franquista de los años 60. Aún ahora, en la proximidad de unas elecciones desalentadoras, nos resultan actuales y apropiadas algunas de las ideas que contiene la obra: Los partidos no son buena fuente de información política. La democracia representativa exige la responsabilidad del ciudadano. La educación política del mismo debe de ser racional y nunca emotiva. La responsabilidad política exige no elegir entre líderes sino entre programas políticos. En democracia debe de existir una cierta tensión diferencial entre los programas generados por los partidos políticos.
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Libros Libros BIBLIOTECA - UNIVERSIDAD LAICA "ELOY ALFARO" DE MANABÍ
General Stacks
172.4 ARA (Browse shelf) Ej. 1 Available D02711
Libros Libros BIBLIOTECA - UNIVERSIDAD LAICA "ELOY ALFARO" DE MANABÍ
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172.4 ARA (Browse shelf) Ej. 2 Available G02968

Prólogo. Posiblidad de la relación entre la ética y la política. La realidad de la política. La cuestionabilidad moral de la política. El realismo político. La repulsa de la política. Lo Etico en la política vivido como imposibilidad trágica. La constitutiva problematicidad de lo ético en la política, vivida dramáticamente. Los modos posibles de la relación entre la ética y la política. La vía democrática de Rousseau. El problema de la democracia. El acceso desde la ética social a la política. la ética social de Sartre. Construcción desde el estado, de una eticidad político social. Eticidad negativa del Estado. Eticidad positiva del Estado. Etica de la Aliedad

El título del presente ensayo expresa claramente el objetivo del autor que no es otro que buscar una síntesis entre el ideal ético y la realidad política englobadas ambas en el concepto de eticidad. Previamente estudia las complejas relaciones históricas de la política con la ética, entendida esta última no como individual sino en su dimensión social. Unas relaciones que oscilan entre dos extremos; desde el realismo político (“el fin justifica los medios”) hasta la ética apolítica propia de la burguesía liberal que propugna una moral privada y reducción de la política al mínimo. Se analizan también los ejemplos prácticos que ilustran el intento de moralizar la política como forma de control del poder político; la división de poderes de Montesquieu que intenta preservar la libertad individual, el contrato social de Rousseau que tiende a la democracia y la soberanía popular, o la ética social marxista centrada en la conciencia de clase.
Aranguren propone que las complejas relaciones ético-políticas deben de estar presididas por la alteridad, una especie de religioso amor al prójimo pero en sentido laico, es decir, una justicia social inspirada en el hecho de superar el egoísmo y ponernos en el lugar del otro (alter ego). Para el autor el Estado debe tender hacia la aliedad, un concepto que implica institucionalizar la moral en la política. Entiende el autor que sin una buena base económica es imposible la democracia, que la importancia creciente de la economía predomina sobre la ideología política y que el estado social del bienestar tiene sus limitaciones porque en aras del utilitarismo tiende a manipular la información política y convertir al ciudadano en un productor y consumidor sin opinión, que tiende al materialismo. Como forma de superación propone el estado de justicia social que concreta en un Estado que, mediante mecanismos reguladores, controle los abusos del libre mercado (democratización económica y social); que fomente los servicios públicos frente al consumo privado y promueva la salud, la instrucción y los servicios de protección social; que convierta los medios de comunicación en un servicio público que sirva no para manipular al ciudadano sino para informarle y formarle en su opinión.
Se puede objetar que estos argumentos son en parte los propios de la socialdemocracia que triunfaron en los países escandinavos y no tanto en otras naciones, pero debe destacarse el carácter innovador que tuvieron si el ensayo “Ética y política” se sitúa en sus coordenadas precisas de tiempo y espacio, la España franquista de los años 60. Aún ahora, en la proximidad de unas elecciones desalentadoras, nos resultan actuales y apropiadas algunas de las ideas que contiene la obra: Los partidos no son buena fuente de información política. La democracia representativa exige la responsabilidad del ciudadano. La educación política del mismo debe de ser racional y nunca emotiva. La responsabilidad política exige no elegir entre líderes sino entre programas políticos. En democracia debe de existir una cierta tensión diferencial entre los programas generados por los partidos políticos.

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